"Entre lo que se alucina, lo que se quiere ver, lo que se ve realmente y lo que no se ve, el juego es infinito: es ahí donde tocamos la parte más íntima del cine". Serge Daney.

10 de marzo de 2012

Un poco autómatas (o Scorsese como maestro de la ironía)

"Lo real es lo que molesta. La mejor definición de lo real que yo conozca es la de Claire Simon, que declaraba una vez en el periódico Liberation: 'Para mí lo real es cuando veo en la calle al tipo que amo, besando a otra mujer'. Me pregunto si la sensación de lo real en las películas no es siempre antes que nada una sensación desagradable que es preciso superar después. Estoy persuadido de que lo real resultaría insoportable si fuésemos conscientes de él veinticuatro horas al día. Quizás en el transcurso de toda una vida sólo nos sea exigido afrontar lo 'real' algunos relativamente pocos días, pocas horas. Toda la organización social está hecha para proteger de los ataques de lo real. Quizás el arte haya nacido para introducirnos en ello. Es por eso que el arte resulta peligroso."

André S. Labarthe, en Images documentaires (1998). La imagen pertenece Hugo (Martin Scorsese, 2011).

4 comentarios:

Dialoguista dijo...

Que buena definición la de Claire. Lo más abstracto, como los sentimientos, suelen ser lo más real que experimentamos. El pensamiento, volátil y realísimo. El arte, que transmite uno y otro. Y la realidad como la conocemos, que es real e irreal a la vez, tanto como los sentimientos y el pensamiento. Tema sin fin.
Y en relación a la foto, y bueno, la peli no me terminó de emocionar, ni de hacerme pensar demasiado.
Que bueno que estes de vuelta por estos lares, nos leemos!!!

Hernán dijo...

Hola Dialoguista, gracias por pasar.
Todavía estoy intentando entender lo que me pasa con la película de Scorsese. Contradicciones.
Esa forma de filmar al autómata de frente, para que nos mire fijo, es fuerte. También decide cerrar la película con el autómata quieto, muerto, mirándonos fijo (punto final de un plano secuencia a-la-Titanic lleno de vida y movimiento), en simetría con los engranajes en perfecto movimiento del plano con el que decide arrancar (y que mediante fundido encadenado se transforman en París). En el medio, el pasaje de lo mecánico a la ilusión, de lo material a los sueños, a cargo de Melies.
No lo sé, quizás todo sea una paparruchada de metáforas obvias para un cuento agradable y un poco ingenuo. O quizás, como sugiero en el título del post, un homenaje sincero no sin aguda ironía de uno de los cineastas más importantes de la historia del cine.
La verdad, no tengo idea. Sí estoy convencido de lo que dice André Labarte sobre el arte, y toda la filmografía de Scorsese me dice que también él piensa algo similar.

mge dijo...

Yo me quedé a medias con Hugo. No termino de entender la finalidad de la película (tampoco sé si una película tiene que tenerla necesariamente) Tampoco termino de sentir algo específico.

Es interesante lo que plantea Labarthe, el arte desgarra el velo que es la realidad para enfrentarnos con lo real. Creo que la idea está emparentada con la frase de Breton: "La belleza será convulsiva o no será" Pero bueno, yendo a Hugo específicamente, ¿qué propone? Un niño que se ha quedado sin padre e intenta salvar al padre del cine, digamos, o al menos al padre de la ficción (desconozco si Melies es considerado como tal pero creo que se puede hacer esa lectura) Luego de sufrir muchísimo, lo logra. ¿Y? ¿Cuál es? Ya no estamos a principios de siglo... ¿debemos recuperar los sueños que hemos perdido? ¿Nuestra mirada es la de un autómata y por eso como respuesta (fallida) al gran agujero simbólico que nos acosa y se evidencia en la chatura de los argumentos y la sobreabundancia de remakes necesitamos la "revolución técnica" del 3D para redefinir nuestro lugar como espectadores?

¿En el fondo se añora lo mecánico entendido como lo artesanal? ¿Entonces cuál es el punto de estrenar la película en 3D? Ojo, está muy bien usado y seguramente Scorsese habrá pensado en todo esto pero no termino de comprender. Si se trata de afrontar lo real, Scorsese ya lo ha hecho y mejor.

Y hablando de reales, hoy vi Teorema, de Pasolini. Todavía no me recupero.

Saludo!

Hernán dijo...

Hola mge, muchas gracias por el aporte.

No sé si una película deba tener una finalidad (el arte es completamente inútil, decía Wilde), pero sí me parece que debe hacer algo de esto que vos decís, levantar el velo para enfrentarnos con otra cosa; en el caso del cine, desplazar la mirada, correr el ojo de lugar, extender, suspender o interrogar los sentidos comunes de la imagen. Y que te sacuda la belleza, como dice Breton. Pero pará, no seamos malos, porque Scorsese no propone sólo el encadenamiento argumental que describís, también propone formas (y algo de eso intenté explicar en mi comentario anterior). Son muy interesantes tus preguntas, y ya que la película promueva esa cantidad de interrogantes no está mal, ¿no te parece? Y no lo digo con ironía, realmente creo que Scorsese busca problematizar con imágenes (con puesta en escena, como hizo siempre) elementos muy disímiles. Justamente volví a ver estos días una gran película de Scorsese (aunque algo menospreciada): El rey de la comedia (1983). Te la recomiendo mucho, si no la viste. Ahí Scorsese nos regala un cuento que en la superficie puede parecer banal (como Hugo) y hasta anacrónico (el tipo que quiere ser famoso porque no es nadie) cuando en realidad lo que hace es poner en tensión permanente la imagen cinematográfica con la imagen de la tv, preguntándose además por el nuevo lugar sagrado que ocupa, quizás, otro tipo de imagen que fagocita a las dos anteriores: la imagen del espectáculo totalitario (como dice Comolli). En Hugo hace algo similar, pone en tensión imágenes opuestas, chocantes, y eso crea problemas (muchos puristas se horrizaron al ver en 3D fragmentos de Melies, pero bueno, que se horroricen). Quizás en todo esto, y en muchas otras cosas que podrían analizarse en la película, Scorsese está poniendo en evidencia un problema, algo que no cierra, y que para mí está de alguna forma condensado de manera brillante en ese último plano del autómata mirándonos fijo, que, aun con nuestra mirada 3D, ultratecnológica y posmoderna, seguimos viendo muerto. ¿No se corre algo del velo cotidiano en esa imagen, que aun con toda la maquinaria de la ilusión espectacular, permanece sin responder?

Saludos.

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