"Entre lo que se alucina, lo que se quiere ver, lo que se ve realmente y lo que no se ve, el juego es infinito: es ahí donde tocamos la parte más íntima del cine". Serge Daney.

6 de junio de 2009

¡Ya está muerto, Connor!

¿Puede una buena película sentirse innecesaria? No lo creo. Debido a esto es que cuando leo o escucho que tal o cual película es buena aunque no aporta demasiado al cine ni a nuestras vidas (sí, a nuestras vidas, tan grandilocuente como suena), entonces me pregunto: ¿por qué es buena? El cine empaquetado de estética elegida con el dedo terminó por cansarme; que Terminator salvation (McG, 2009) quiera escapar a conciencia de ese injerto a puro paisaje soleado que es la tercera entrega, convirtiendo ese dúo de joyas de la ciencia ficción y el cine de acción creado por James Cameron (lectura y relectura mediante) en una saga que jamás debiera haber tenido lugar, no es un mérito: se trata sólo del resultado de un sondeo de mercado.

Terminator salvation es puro packaging, pura pose. Viene con un Christian Bale adusto de regalo y con un salto de bleach generalizado (proceso del revelado que desaturiza los colores y acentúa los negros y el grano de la imagen) que lava no sólo el colorido del paisaje sino también la identidad de la película. Hay un primer momento sintomático en lo que tiene que ver con la falta de personalidad que el film intenta reparar con poses forzadas y etiquetas resaltadas: el plano secuencia que presenta a John Connor, donde un helicóptero aplasta el cuerpo metálico y casi sin vida de un terminator y al instante vemos que alguien se acerca para dispararle en el cráneo destruido, de manera redundante, sólo para que la cámara se eleve y descubra a Christian Bale en su pose de milimétrica solemnidad y con el arma apuntando hacia al frente, esperando en posición correcta su plano de introducción. También es una pose, para contrastar el ejemplo, cuando en Terminator 2 Arnold Schwarzeneger sale del bar con su ropa de cuero y Cameron pone a todo volumen Bad to the bone, pero en este caso la clave está en el humor con que el director resuelve la escena y en las marcas de estilo originales que construyen una iconografía integrada sin molestia a la acción de los personajes (dos cosas que McG ignora por completo o decidió olvidar para el rodaje de esta película).

La pregunta que habría que hacerle al film de McG es: ¿cuál es la necesidad? Y por supuesto que no se trata de hacer trasladar el arte del cine al campo de la utilidad de lo cotidiano o del pragmatismo de los espíritus pueriles (ya lo dijo Wilde: el arte es completamente inútil) pero sí de ubicarlo en un contexto de realidad material que resulta insoslayable o, más bien, de desubicarlo mediante un par de golpes para identificarlo con las prontas búsquedas mercantiles a cortísimo plazo que una película como Terminator salvation se plantea desde su misma concepción, mirándose el ombligo y manoteando lo que tiene cerca sin pensar demasiado en los resultados finales (lo que produce una paradoja simpática, porque todos los guiños que tiene esta cuarta entrega con las dos primeras partes creadas por Cameron, en diálogos, música y hasta en personajes duplicados -en imagen Arnold Schwarzenegger, en sonido Linda Hamilton- quieren ser, y terminan siendo, lo más personal y espontáneo de toda la película). Terminator salvation no busca otra cosa que justificarse a sí misma con un disfraz estético de colores desaturados que resulta caprichoso, que elige en una sala de postproducción de entre tantos otros disfraces que podrían haber sido elegidos con igual intrascendencia. Necesidad o contingencia, esa es la cuestión: que una película provoque en el espectador la sensación de que sus imágenes tienen una existencia trivial y pueden ser reemplazadas por otras tantas similares o que, por el contrario, se sienten únicas en el público, precisas y fatales.

Ya desde el comienzo, si recordamos, Terminator salvation se desdobla en dos tramas, la de John Connor por un lado, la de Marcus Wright y Kyle Reese por el otro. Las dos líneas narrativas se van intercalando mediante un montaje alterno que podría ser el elegido o también cualquier otro (otra vez la sensación de lo innecesario) y que para preceder cada cambio de trama mediante el corte de montaje (ir de Marcus a Connor y viceversa) se suceden escenas de acción separadas unas de otras que no aportan ni a la caracterización, desarrollo o entendimiento de los personajes ni a la película en algún aspecto que no conforme lo que más arriba llamábamos la idea de packaging, lo superficial mentiroso que simula identidad y que poco tiene que ver con las formas posibles que ofrece el cine y mucho con las intenciones de concebir un espectador tan lavado de pretensiones que encuentre una pronta y sencilla forma de identificarse con un material perecedero, sin devolución y reemplazable por otro similar a las pocas semanas pero con otro título en sus créditos. ¡Seamos sinceros! Ninguna de las set-pieces de Terminator salvation permanece en la memoria del espectador más de unos cuantos segundos; todas ellas son veloces y estridentes pero ninguna provoca adrenalina en la mirada ni en la expectativa de su resolución. Tanto se pierde este larguísimo spot publicitario de McG en tener identidad propia (en cuanto a lo estético del envoltorio) que diluye toda posibilidad de construir algo en apariencia tan simple pero en el fondo tan complicado: contar el cuento, y contarlo bien. Y no me refiero a contar algo que se entienda con facilidad, a escupir ideas más o menos coherentes unas con otras o a concebir que unos cuantos personajes tengan un par de objetivos definidos por cumplir en cada secuencia dramática y algún que otro obstáculo en el medio que se los impida para mentener el interés del espectador: contar bien el cuento es prescindir de lo que sobra; transmitir al espectador que las cosas vistas y oídas en la pantalla, necesarias y vitales, no podrían haber sucedido jamás de otra manera (recomiendo para los que sepan algo de inglés este video donde James Cameron explica, con detalle, el difícil proceso de hacer que el montaje final de una película contenga sólo lo necesario y no se pierda en información secundaria que subestime al espectador).

Terminator salvation, olvidándonos por unos segundos de su franquicia, tampoco es una buena película de acción; sin ir más lejos, el desenlace no le importa a nadie y carece de toda tensión porque no hay un antagonista definido de antemano (el que aparece en los minutos finales está sacado por arte de magia de la galera de lo paródico y tampoco funciona demasiado). Las tramas se juntan, la salvación se produce, el clima adverso se resuelve y la frustración del espectador queda flotando en el aire. Ruidosa y explosiva, algo desordenada y obvia en su banda sonora (¿qué te pasó, Danny?), la película no logra fijar ninguno de sus momentos en la memoria colectiva del público. ¿Y cómo es posible terminar de ver una película de este género sin recordar con placer de adrenalina alguna de sus secuencias de acción con el deseo de volver a repetirlas cuanto antes? Terminator salvation es como bajarse de una montaña rusa en un parque de diversiones y reemplazar el grito impulsivo de “¡otra vez!” por un tímido “sí, bien, ¿eso fue todo?”. Innecesaria.

7 comentarios:

marguis dijo...

Tienes toda la razón, se producen este tipo de películas para solo entretenernos (¿eso nos basta?) sabiendo que a la semana siguiente tendremos otro producto igual, listo para lo mismo.
No negaré que el film me gustó (en ese sentido mi falta de criterio es antológica, consigo que me guste cualquier cosa), pero reconozco que le faltó algo, muchas escenas de acción inconexas, una trama algo tosca, por una vez Christian Bale no me acabó de gustar, es mas, me cayó mal desde el principio... ¿deberíamos lamentar el final? A mi como que me pareció bla, bla y nada mas.
dentro de dos semanas GiJoe, después Transformers... que serán mas de lo mismo.
Últimamente, la unica película de acción de la que he
salido totalmente satisfecha y con ganas de volver a ver (de hecho, lo hice al día siguiente) es Star Trek.
:P

redrum dijo...

Totalmente de acuerdo, e incluso diría que los guiños tienen más de burla que de auténtico homenaje.

Yo veo dos problemas claros. Primero que los McG del mundo se preocupan tan sólo de una estética de cara a cortar metraje, y si mola más una explosión que un diálogo, tijeretazo al diálogo.

Y por otro que las escenas de acción se conciben sólo desde el apartado visual, en un bigger, better, faster que se olvida por completo de la tensión inherente a ellas y cómo hacerla llegar al espectador, que como bien dices, le importa poco su resolución, ya sea por previsible o porque no nos implican en ello.

¡1 saludo!

mge dijo...

Temo porque las películas de He-Man y los Thundercats se parezcan a esta bazofia.

De verdad.

Víctor Escribano dijo...

Sin ánimo de devolver halagos, es de los pocos comentarios de la película que aporta algo sustancial al que la ha visto o al que quiera verla. Cansado de que la crítica se ciña a repetir términos como 'puesta en escena' hasta devaluarlos y se limite a acompañar al sustantivo con un adjetivo hueco y rimbombante, aquí tenemos un comentario con enjundia, un análisis cimentado en el contenido y el deseo de transmitir algo al lector; análisis que, por cierto, suscribo al 100%.


Un saludo Hernán.

Darkerr dijo...

Muy buena critica, pone a la pelicula en su lugar merecido. Y eso que soy de los que gustaron de ella, pero admito que no deja ser un entretenimiento que queda lejos, muy lejos, de lo que Cameron hizo. Los guiños quedan como manotazos para no ahogarse del todo.

Licantropunk dijo...

Se hace necesaria porque se hizo una tercera parte que sí era totalmente innecesaria. Pero una vez abierta la lata... hasta los nietos de John Connor acabarán apareciendo en pantalla.
Saludos.

Hernán dijo...

Marguis: ¡a mí me pareció bla, bla toda la película y no sólo el final! Y Star Trek todavía no pude verla, pero espero hacerlo pronto porque leí muy buenos comentarios.

Redrum: excelente tu definición, esta idea del bigger, better, faster es lo que realmente hace olvidar al director de la pequeña narración que toda secuencia de acción debería llevar en su interior, porque si no pasa eso, todo se reduce a una serie de golpes de efecto que pronto pierden interés e intención (un excelente ejemplo de lo contrario es un cineasta como Peter Greengrass, que sabe articular muy bien lo bigger/faster con la claridad y la tensión narrativas).

Mge: no va a quedar nada... ¡hasta los pobres Pitufos fueron tridimensionalizados! A He-man no le pongo muchas fichas, pero con los Thundercats podrían hacer algo interesante (siempre y cuando no le den la dirección a McG).

Víctor: ¡gracias por las palabras! De todas formas, recomiendo a todos leer El pasado está en el futuro, el post de Víctor Escribano sobre Termiantor Salvation, que dice lo justo y necesario sobre esta película fallida de McG.

Darkerr: y sin embargo, al menos para mí, estos guiños son los únicos momentos (entre tanta solemnidad y estética encorsetada) donde la película respira un poco y se relaja, ¡y disfruta!. Igual dura poco y al rato vuelve a ser frígida y uno padece hasta que termina como si nada.

Licantropunk: sí, es verdad, buena observación. Esto del linaje es un buen argumento para que los productores sigan yendo a lo seguro (a lo seguro de sus arcas, porque el cine les importa poco y nada).

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