"Entre lo que se alucina, lo que se quiere ver, lo que se ve realmente y lo que no se ve, el juego es infinito: es ahí donde tocamos la parte más íntima del cine". Serge Daney.

17 de abril de 2009

No me gusta...

...que la crítica de cine se limite a la descripción de rubros técnicos o a la impartición de una moral según la cual el cine debería ser una cosa y no la otra.

...El club de la pelea (Fight club, 1999), la película más sobrevalorada de los 90.

...que duela tanto, aún hoy, que Fabián Bielinsky se haya ido tan pronto.

...XXY, la ópera prima de Lucía Puenzo, esa película de trazo grueso que tiene los peores diálogos del cine argentino en años, en parte porque parecen estar incluidos con el único fin de hacernos codificar lo que vemos y de hacernos provocar, en vano, alguna emoción (El niño pez corre hoy la misma suerte y es recomendada por muchos críticos, aunque se trate de una película con una narración que tropieza en cada escena, queriendo hablar de algo sin mostrarlo jamás).

...pensar el cine como un medio de comunicación.

...que muy pocos se den cuenta que el éxito de un festival de cine como el Bafici se debe, entre otras cosas, a una entrada a un precio popular. O que se den cuenta pero que no les importe o no sepan aprovecharlo durante el resto del año.

...Snatch, la película que consolidó la fama de Guy Ritchie, un director que jamás, hasta ahora, tuvo algo para decir.

...que con intolerancia se le exija historicidad y politicidad al cine, ignorando que ambas cualidades están siempre presentes en todo acto creativo, aunque no necesariamente, por suerte, de manera panfletaria.

...que no se vea ni se discuta cine en las escuelas.

30 comentarios:

Bestiarium Vocabulum dijo...

Se utiliza el "cine" (o video al menos) en las escuelas, recuerdo de mi experiencia en un secundario publico, haber visto algunas películas en algunas asignaturas, Antropología, Educación cívica, literatura. El tema nunca fue el cine en si, pero no me parece un error selectivo, ya que sobre muchas cosas no se hablan en la escuela, el cine podria ser una de esas... Es mas te diria que he el número de peliculas que he visto en la escuela debe ser proporcional a la cantidad de libros (no manuales de enseñanza) que he leido... Poca cultura en ese sentido hay en la educacion, es un "laboratorio".

Hernán dijo...

Sí, ya sé que "se utiliza" el cine en las escuelas con fines históricos, cívicos, sociológicos y literarios. Pero no hablo de usar "El santo de la espada" para que los chicos conozcan quién era San Martín o "La caída" para que se enteren cómo fueron los últimos días de Hitler, sino de ver y pensar el cine (y el mundo, en consecuencia) de forma similar a como se intenta leer literatura. No como un medio transmisor de una temática que sirva a la materia de turno sino como un fin, un arte en sí mismo. Si un pibe no sale hoy del secundario, por suerte, sintiendo que la literatura esté representada en el nuevo libro del famoso de turno, ¿por qué no debería sentir, o aprender a sentir, lo mismo respecto del cine?

El hombre equivocado: dijo...

Jamás en mi vida estuve tan de acuerdo con un post.
En "El sitio de ma mirada" Eduardo Grüner hace un comentario al pasar sobre la enseñanza del cine en las escuelas. No recuerdo la cita exacta. La busque pero no lamentablemente no la encontré pero decía algo así como que los programas de historia del arte en las escuelas secundarias no solo tienen que tener a Velásquez y a Picasso sino también a Esisenstein y a Griffith.
La única manera de lograr que películas como las que mencionas o basuras como "El juego del miedo" dejen de ser vistas en forma masiva es enseñando en las escuelas que eso no es cine, que el cine esta en otro lado. Está en Eastwood y en Jia, en Van Sant y en Bielinsky, etc.

Andrés dijo...

Estoy de acuerdo con casi todos los puntos (en especial con el dos y el seis). Sobre el cuarto no puedo decir nada porque no vi las películas de Lucía Puenzo.

En cuanto al anteúltimo, no estoy de acuerdo. Primero porque no veo intolerancia en el texto de Prividera (creo que a eso te referís). Y porque reclamar una mirada crítica sobre el mundo no significa pedir a Federico Luppi bajando línea con su brazo en alto tipo El arreglo. Las cosas se pueden decir de otra manera, y varias películas del NCA así lo demuestran.

Por otro lado, es cierto que historicidad y politicidad están presentes en todo acto creativo, pero muchas de las películas del NCA (y de otras latitudes, como el Mumblecore yanki, porque creo que eso es más un signo de los tiempos que una cuestión exclusivamente argentina) parecen renunciar directamente a la posibilidad de decir algo sobre el mundo que las rodea.

Saludos

Guido dijo...

Hola, Hernán.

Estoy de acuerdo en casi todo, pero no es el cine -como todas las artes- un medio que el artista utiliza para comunicar algo? Unos temas, unas ideas, o elevar dudas o preguntas? Eso no lo convierte en un medio de comunicación artista-espectador?

Excelente como siempre!

Anónimo dijo...

- Pasa que a Palahniuk se lo viene endiosando. Desde "Guts". Y el tipo no da el piné. Pero también es cierto que Hollywood tiene un público mayormente pochoclero. Círculo vicioso, que le dicen.
- "Lo que costó el amor de 'El Aura'". Sí: con Fabián se nos fue un gourmet del séptimo arte. Szifrón, que quedó, está bien, ponele, pero, de nuevo: es pochoclero. Lo de Fabián nutría.
- Cualquier excusa es buena para ver a Emme de mucamita. Incluso lo de esta chica, de moda, Puenzo. Yo me quedo con que, al menos, esta peli ya no es un "Vizzio". Menos mal. Efron, además, es la nueva Fonzi: actúa cual Pantera Rosa.
- El cine es lo que querés que sea. Y he ahí lo bueno. La TV, salvo excepciones, es poco más que eléctrica compañía. Y de la mala.
- Cualquier ñato con cable y cierta muñeca, se hace un Bafici en el living de su casa. Claro que no hay minitas ante quien pavonearse. Ni te quedás con folletería para -reitero- darte corte más luego. Ningún cine es necesario ya, ahora, si bajasen la entrada, podríamos conversar, dado que a todos nos gustan las pantallas grandes, tan necesarias para apreciar bien ciertas pelis.
- El hermano de Lionel, pero sin "t" intermedia, sólo sabe filmar un tipo de guión. Salvo "Revolver", que es aun peor. La versión que bajé estaba cortada, encima. Aplausos al que la versionó, pues.
- Las escuelas ya no son lo que eran. Ya en los noventas estaban empobrecidas en cuanto a contenidos y formas. De un tiempo a esta parte, a juzgar por lo que se ve en los noticieros, le han sumado el catch. Y van con bufosos. Así que no da para hablar de cine. No da para hablar, siquiera. Estamos tinellizados, m'hijo. Y ahora nos pusimos tatuajes tumberos, además. Los K, chochos.
Slds.,
D.
-

Sebastián Lalaurette dijo...

¡Por fin alguien que canta la posta sobre "XXY"!

El hombre equivocado: estás equivocado, efectivamente. "El juego del miedo" no es ninguna basura. Es una saga de género que cae en todos los clichés del género, pero también es una maravilla de guión: andá a manejar esa trama sin enmarañarte.

Hernán dijo...

Hombre equivocado: siempre es un placer leer a Grüner, pero yo tampoco me acuerdo de ese pasaje. Entiendo que la idea pueda parecer un poco desorbitada (como dice Bestiarium, el cine forma parte de muchas otras cosas de las que no se habla en la escuela) pero no por eso menos necesaria. Después de todo, sería un intento de liberar un poco nuestra mirada sitiada.

Andrés: creo que si el reclamo de una mirada crítica sobre el mundo viene con un programa debajo del brazo donde se incluyen qué cosas son críticas del mundo y qué cosas no, qué cosas deberían hacerse o representarse y qué cosas no, hay en eso cierta intolerancia. Es verdad que muchas películas puedan parecer renunciar directamente a la posibilidad de decir algo sobre el mundo que las rodea, pero que lo hagan es otra cosa. Renunciar a decir algo sobre el mundo es decir ya algo sobre el mundo. Y de lo que se trata, en todo caso, es meterse de lleno en el estómago de esas películas para hacerlas hablar con eso que las rodea. Después uno puede discutir el valor que tiene cada una de esas películas y establecer una suerte de canon, pero si esto se hace a priori siempre resulta un poco peligroso. ¿En qué películas del NCA estás pensando, por ejemplo?

Guido: bueno, sí, en un sentido literal es un medio de comunicación, como infinitas otras cosas, que algo siempre comunican. Pero me gusta pensar que la intención de una película es hacerte despegar las habituales mismas palabras de las habituales mismas cosas, y de esta forma el cine, como cualquier arte, estaría en las antípodas de lo que representa un medio de comunicación. Más que nada porque el cine altera de tal forma ese "medio" (la imagen es infinitamente más polísémica que la palabra) que el sentido puede liberarse para encontrar otros caminos. Creo que era Barthes el que decía que no importaba tanto el sentido, sino más bien el reconocimiento de significantes.

Víctor Escribano dijo...

En la gran mayoría de las críticas es el autor el que se descubre, en lugar de descubrirnos la película. Por otro lado, entiendo que influyan los principios morales de cada crítico en lo que escribe, pero no que lo mezcle con ideología, algo bastante común.

Respecto a lo del cine en los colegios, qué quieres que te diga, lo veo complicado. En España la educación cultural (y global) es cada año más deficiente, beneficia al mediocre y castiga al avezado. Sería mucho pedir que incluyesen cine, pero si se imparte música, literatura o historia del arte, no hay razón para no hacer lo mismo con el cine.

Por último, tampoco me gusta El club de la Lucha, pero Fincher me ganó con Zodiac, un peliculón.

Un saludo y enhorabuena por el blog, que hay que difundir el cine por la red y tu aportas tus granos de arena.

Marcos Ortega dijo...

Estoy muy de acuerdo en el post, sobre todo con el último, pero también pienso que tampoco se discute ni enseña sobre música y arte en las escuelas...

Hernán dijo...

Sebastián, bienvenido al blog. Sobre "El juego del miedo" no puedo aportar mucho: sólo vi la primera (que recuerdo algo ingeniosa pero no mucho más) y alguna de las secuelas, ¡pero ya no me acuerdo cuál! Igual no creo que se trate tanto de impedir que se vean de forma masiva este tipo de películas sino, más bien, de impedir que se vean como si fueran lo único disponible para ver.

Ramón Monedero dijo...

Bueno..., dices muchas cosas, con algunas tienes más razón que un santo, con otras, al menos en mi opinión, sin quitarle la razón creo que son matizables. POr ejemplo, comparto contigo sin matices lo de Guy Ritchie, que el cine debería ser materia de estudio en las escuelas o que "El club de la lucha" sea una de las películas más sobrevaloradas.
Disiento, al menos, en algunos sentidos en que el cinesea un medio de comunicación. Yo creo que si lo es, aunque obviamente, ese no sea su sentido ultimo en tanto creación artística que es. Pero desde luego, yo si que creo que tenga mucho de medio de cominicación; comunica, crea opinión, genera sentimientos de ira, odio, prejuicios...

Andrés dijo...

Pienso en El otro, Extraño, El custodio y Nacido y criado (aunque el resto del cine de Trapero vaya en otro sentido), por ejemplo. También en Como un avión estrellado, aunque aquí la cuestión es más discutible. En cambio, El asaltante -por poner un ejemplo reciente- funciona en el sentido opuesto, aunque prefiero no abundar por si no la viste.

Son películas que recortan un instante del personaje y no lo conectan con el mundo. Y que además son solemnes y esquivan los riesgos. Es más fácil dejar la cámara quieta que moverla, así como es más fácil evitar los diálogos que incluirlos.

Además de ser una de las películas fundacionales del NCA, Mundo grúa fue una de las primeras que se metió, sin subrayados, bajadas de línea ni panfletos, con la precarización laboral del menemismo. ¿Qué dice El otro sobre el mundo que la rodea, si ni siquiera nos ofrece alguna pista sobre por qué el personaje de Julio Chávez hace lo que hace? ¿Si renuncia a decir algo sobre el mundo quiere decir que el mundo no le interesa?

En el Bafici vi March, que cuenta el drama de un puñado de familias luego del suicidio de tres jóvenes. No sabemos por qué se suicidaron, y la película recorta la intimidad familiar y la aísla del resto del mundo. Pero es Austria. En Argentina, un país que después de 2001 llegó a tener a la mitad de su población viviendo en la pobreza y que hoy mantiene una desigualdad social escandalosa, plantear esos temas de esa manera es casi una banalidad.

Uno de los problemas es que, en general, no son malas películas. Quiero decir: a diferencia del viejo cine argentino (el de los ochenta y gran parte de los noventa) esta generación sabe filmar, es cinematográficamente mucho más culta, puede hablar tanto de Renoir y Godard como de Ford y Cassavetes, de Dreyer y Bergman como de Kurosawa y Ozu. Vos escribiste hace poco en este blog que Acuña utiliza como nadie el recurso de la cámara lenta, y estoy de acuerdo. Eso, me parece, complica la discusión, porque ya no hay que cuestionar a tipos como Puenzo, Olivera o Subiela.

Saludos

Sebastián dijo...

Hernán: ¡Gracias! Llegué al blog a través de tu perfil en Twitter.

Mi posición frente a esto es que el cine más "artístico" siempre va a estar confinado a un espacio similar al de la poesía. Con lo maravillosa que me pareció "Reconstruction", por ejemplo, no puedo sin embargo esperar que llegue a ser un blockbuster. Siempre se van a ver "en forma masiva" otras películas, más convencionales, más digeribles (o predigeridas).

El punto es, entonces, afinar la percepción y entender que ciertas producciones muy populares están brindándole al público masivo acceso a ciertos recursos narrativos y poéticos: "El juego del miedo", "Lost", "Memento", "Irreversible", "Identidad", son en ese sentido piezas más valiosas (por su alcance) que "Barton Fink" o que cualquier producción de Medio Oriente.

jb dijo...

Muy buen post. Coincido en un ocehnta y cinco o noventa por ciento. Es decir, no leí lo de Prividera así que no puedo opinar pero, por los antecendetes, caulquiera d elos dos Andrés o vos podría tener razón. Curiosamente, aunque no tiendo a coincidricon Prividera tiendo a coincidir cn Andrés: Es decir, muchas veces s edescalifican posiciones políticas por el hecho de serlo. La interpretación "hermeneutica" ya ni a la Marx, simplemente a là Heidegger en los zapatitos de Van Gogh queda prohibida por Ukase de algún albacea de Rivette
Y porque estoy de acuerdo? no solo por ls otros items que tirás sino porque el derecho a valorar una pelicula en su contexto y a entrar en ella para interpretarla y ver su relación con lo que la rodea no hace (de modo determinante) a su valoración
Y ahí podemos recurrir a un "ejemplo prividera":
Puedo valorar a Atenborrough sin estar de acuerdo con el. No comparto muchas cosas de su posición en "gandhi" pero no es solo una buena película, es una buena película histórica aunque uno no comparta (casi diría que es mejor como histórica que como película)y eso pese a una interpretación con la que no coincido. Es decir, lo que dice Prividera acerca de que la pelicula no reflexiona sobre los costos del método de su heroe (que la "resistencia no violenta" trjo cientos d emiles de muertos d elos que protestaban no violentamente)lo puedo compartir pero no puedo valorar sobre eso si es buena o mala. Para citar un ejemplo contrario lo mismo pasa en as notas de El amante" sobre "Che le argentin" "no reflexiona sobre la violencia" ¿Ah no? y si así fuese (cosa que dudo) que onda?
En sua, disculpe, me fuí completamente d etema. Buena entrada. Saludos

Hernán dijo...

Bueno, parece que el sistema de comentarios del blog se volvió loco durante el fin de semana. Tres mensajes de hace varios días se publicaron recién hoy (Anónimo D, Víctor, Marcos) y me temo que algunos otros estén aún perdidos por ahí, vaya uno a saber dónde. En fin.

Hernán dijo...

Amigo D, estamos de acuerdo, Palahniuk viene siendo endiosado y no es un dato menor, pero sospecho que la valoración tan positiva que se hace de la película de Fincher poco tiene que ver con la movida literaria y el estilo corrosivo del escritor (salvo que la mayoría encuentre lo corrosivo de la película en los momentos donde Brad Pitt se pone a leer, literlamente, la novela en off).

Y ya que la nombrás, y para que cualquiera pueda decidir por sí mismo hasta que punto Fincher o cualquier otro podría filmar un Palahniuk verdadero, acá está Tripas (Guts) para leer on line, una joyita al paso de esas que se difrutan después de cenar.

Hernán dijo...

Andrés: o sea que para vos, según entiendo, March tiene un valor artístico por ser austríaca pero tendría otro, mucho menor, si estuviera producida en la Argentina post 2001. Está bien, es una idea, pero me resulta complicado pensar de esa manera. Porque si, como decís, es una banalidad plantear ciertos temas de una forma y no de otra según el lugar donde el planteo se haga, lo que estás diciendo es que para vos existen, por un lado, formas banales por ser incoherentes con su contexto y, por el otro, formas más correctas y exactas que, resumidas en un particular modo de hacer, vendrían a estar sugeridas con validez, y a priori, por un marco social determinado. El problema de estas ideas es que corren el peligro de reducirse a una cuestión más imperativa y moral que otra cosa (y el imperativismo moral siempre busca meter contenido ahí donde ve formalismos vacíos y de poca conciencia). Cualquier exigencia de compromiso obligado en el cine empuja lo vital y potencialmente subversivo del fenómeno artístico en dirección hacia la cosa dicha y repetida de lo institucional, comunicable y comunicada (a esto me refería con la posibilidad que tiene el cine de escapar a ser encasillado como un medio de comunicación). Creo que hay que evitar, como decía en el post, impartir una moral según la cual el cine debería ser (y hacer) una cosa y no la otra.

La desigualdad social es más que escandalosa, es una mierda, y la banalidad (perversa) no está en el tratamiento que sobre ciertos temas hacen algunas películas, sino en la impronta de una forma de percibir, incorporación al discurso de lo digerible mediante (otra vez la comunicación...), que el sistema nos instala con el único fin de excluirse así mismo como causa.

Habría que definir qué se entiende por la supuesta renuncia de una obra de arte a la posibilidad de decir algo sobre el mundo. Quizás no sea posible; no la definición, sino la renuncia. ¿Qué dice El aleph sobre el mundo? ¿Qué dice el violín de Stéphane Grappelli sonando en la madrugada?

Saludos

Silvio dijo...

Bueno, tras coincidir en nuestra apreciación sobre Watchmen, me aventuro a decirte que estoy de acuerdo en algunos puntos salientes sobre "lo que no te gusta". Principalmente, en eso de que el cine debería formar parte de la educación de los niños, con una orientación pedagógica adecuada y el asesoramiento de gente que, como usted amigo, entienda el paño. Recuerdo que algunos de mis profesores tenían la tendencia de hacernos ver películas para enmarcarnos históricamente en algún momento o mostrarnos las entrañas de algún artista con alguna biopic cuya calidad podríamos discutir hasta el infinito.

Me da a pensar eso de que el cine sea visto como un medio de comunicación... quizás porque los axiomas básicos de la comunicación, indican como premisa que "es imposible no comunicar", pero en particular, siempre consideré al cine como un medio de expresión artística, y por lo tanto, nutrido de historicidad y politicidad.

Quizás haga mi propio post, con las cosas que no me gustan, compañero. Este me resultó interesante. Un gran abrazo.

Andrés dijo...

Sí, el contexto también hace a la obra. "David con la cabeza de Goliat", de Caravaggio, es una genialidad entre otras cosas porque el tipo lo pintó cuando su cabeza tenía precio, literalmente.

De todos modos me parece que en gran medida estamos reproduciendo acá la discusión que ya dieron Prividera y Villegas en el blog de Quintín (y con, en mi caso, menos luces). Así que propongo un ejercicio: veamos las películas del NCA en veinte o treinta años a ver qué pistas encontramos sobre la Argentina de hoy. Seguramente menos que las que ofrecen hoy aquellos tres grandes policiales de Aristarain sobre la dictadura, por poner un ejemplo.

Saludos

Hernán dijo...

Andrés: nadie va a negar a esta altura que lo social influye en el arte, como en todo, pero no creo que sea posible averiguar de qué modo. También le esacapo a juzgar como banal un procedimiento formal debido a una supuesta falta de compromiso con su contexto; mucho más a sugerir que ciertos temas deberían ser tratados de una forma y no de otra para que este compromiso político sea evidente y diga algo reconocido y esperable sobre el mundo.

Acabo de leer completo el ping pong entre Prividera y Villegas, está bueno. Quizás lo más interesante sea la puerta que abre Villegas para intentar pensar el porqué de tanto personaje solitario, sin rumbo, incomunicado con el resto y con sí mismo. Pero como suele pasar en los blogs, lo mejor está en los comentarios, y esto es de lo mejor que leí hasta ahora: el comentario de Rodrigo Moreno.

Saludos

jb dijo...

Ufff... Después de una sesión maratonica leí la pleyade d ecomentarios (debe ser la envidia de despósito) y la extensa nota de Prividera. En general es bueno y hay argumentos en muchos y lo de Moreno es sólido pero tengo que decir:
a) los directores (y parte del público) insisten mucho en eso de tener en cuenta lo que el director quiso decir. Es una vieja discusión e impugnación de cualquier crítica (cosa que también hizo Prividera como director, curiosamente) Porque entonces cno se puede opinar ya que el autor tiene primera y última palabra. Me hizo gracia uno d eloscomentrios: el que lo bardeaba a Moreno por poner lo de que el personaje de Chavez no había visto nunca la playa. Y es significativo porque si eso lo hacía alguno del Viejo cine argentino o un Eastwood se lo bardeaba hasta el paroxismo ¡que subrayado! ¡que barato! ¡que animal! Pero como lo hace el entonces nadie dice nada y todos silban bajito.
Sin embargo, no coincido con Prividera en que todas esas peliculs no hablen sobre el mundo en que viven o sobre la realidad o mas concretamente sobre la argentna de hoy. Inclusive el film de Moreno. Yendo al argumento chicana ultimo d ePrividera (ESte cine podría funcionar bajo una dictadura) Cual? "El bonaerense"? "Bolivia"? "Pizza birra y faso"?
No estaría tan seguro
"Leonera"?
Tampoco
Bueno, pero tomemos otras peliculas que tambien hablan d e la realidad (sea cual sea esta si existe si es un espejismo, etc) "Los paranoicos" es una de las reflexiones más interesantes del cine argentino sobre la alienación y el fetichismo de la mercancía (disculpen la opinión "independientemente de lo que opina cada director sobre si mismo" parafraseando a alguien)Y por ultimo "La mujer sin cabeza" es, en mi opinión, la más profunda intervención sobre el "trauma nacional" la dictadura, su uso actual y la impunidad. Si eso no es hablar sobre la actaulidad. Y convengamos que en la historia del cine pocos tienen esa capacidad encomiable para hablar sin eufemismos que tenía Gelyzer (ni solanas ni prividera) y que, aunque me encante, si todo el cine fuera así podría tornarse aburrido.
Por ultimo y por cosas que leí después: No creo que "un novio para mi mujer" y demás adefesios no hablen sobre le mundo que los rodea. Hablan... y dicen cosas espantosas (para mi y para muchos otros, para los que las financian dicen cosas maravillosas...)
Saludos cinefagos

babel dijo...

Hernan, con el último punto estoy especialmente de acuerdo. El cine, como manifestación artística, es una asignatura pendiente en los sistemas educativos de casi todos los países. Digamos que se le relega a un arte menor. Aunque, en los últimos tiempos, casi todas las ramas artísticas están quedando un poco de lado en aras de elaborar perfiles educativos para una sociedad más tecnócrata. Y se ajustan los programas al exceso de especialización en detrimento de miras culturales más amplias, aunque esto sería otro tema...

Habría mucho que hablar aquí; me gustó el post, que da pie al debate. Saludos!

Hernán dijo...

Babel: ni siquiera se lo relega a un arte menor, se lo relega a una herramienta parasitaria para hablar de contenidos y nada más. Las biopic, como dice Silvio. Y sí, eso de la "especialización" es medio una peste que está en todos lados. Saludos.

Jb: "lo que el director quiso decir" es cualquiera, estamos de acuerdo. Se trata de una discusión falsa. No debería jamás importar demasiado lo que un director quiso o no quiso decir en una película; el lacónico "hago westerns" de Ford es una deliciosa declaración de principios.
Y en cuanto a lo otro que decís, a mí lo que no me gusta es la cosa inquisitoria que mide el valor artístico de una película (la capacidad de capas de sentido que una película puede tener, entre otras cosas) mediante la aplicación de una especie de canon que dicta o promueve formas más correctas y conducentes que otras para alcanzar un supuesto compromiso político con la realidad. Hacer películas políticamente no es hacer, necesariamente, películas políticas. El que dice que no hay opinión o idea del mundo en el cine de Alonso es porque piensa que el cine, para hablar del mundo, debe hacerlo de una forma precisa y no de otra. Y esto me parece una gilada. Son dos ideas, en definitiva, del cine y del arte: el extraordinario y bello corto de Alonso visto en el Bafici contra ese otro, algo declamatorio y panfletario, de los obreros saliendo de la fábrica. Claro que el último resulta más simpático que el primero, más conciliador y en apariencia más comprometido: ¡dice algo sobre el mundo! Pero quizás en el ejercicio de preguntarse qué dice del mundo aquello que en apariencia no dice mucho de él (en oposición a lo que con facilidad dice mucho del mundo y a secas) está el hecho artístico. Y no digo con esto que toda buena película deba ser extremadamente ambigua o relativista sobre la realidad, digo que ese preguntar constante, esa mirada puesta en duda y esa imagen que promete revelaciones que jamás se producen (tenga en su contenido temático, de manera explícita, cuestiones políticas o no) son lo que permite que el cine sea aquello que queramos tanto. Ahora que me acuerdo, en su momento se le criticó a El aura de Bielinsky que la historia de su película pudiera ocurrir tanto en Argentina como en cualquier otro lado, y que los personajes tuvieran poco y nada de conexión con el mundo real. Esto, analizado en detalle, es completamente falso.
Saludos.

Paúlcamarin dijo...

Totalmente de acuerdo con que El Club de La Pelea,es la pelicula mas sobrevalorada de los 80.
Lo unico que la salva un poco es la actuacion de Edward Norton, Brad Pitt esta horrible comos siempre. Es una pelicula tonta,facha,etc.
Fincher este año estreño otra pelicula tan mala o peor que El Club de la Pelea de vuelta con el insoportable de Pitt.
Sin embargo me gusto La Habitaion del Panico y me gusto mucho Zodiaco,se ve cuando no lo tiene al blondo le sale algo bueno.
Lo de Bielinsky fue lo peor que le paso al cine nacional (y mundial) en mucho tiempo. Nueve Reinas,El Aura ¿que se hubiera venido despues?
XXY & El Niño Pez aun me resisto a verlas.

planos zaragoza dijo...

¿Que el club de la lucha es la pelicula mas sobrevalorada de los 90?

Creo que no entiendes de cine, venga amigo, ves al videoclub, alquilas cualquiera de Silvester Stallone y a ser feliz (que creo esos deben de ser tus gustos)

Bruno dijo...

Coincido plenamente en cada palabra. A qué te referis con medio de comunicación?

Hernán dijo...

Hola, Bruno, bienvenido al blog. Con medio de comunicación me refiero a cualquier fenómeno cuyo principal objetivo es el de informar o transmitir una idea, un concepto, una noticia o cualquier cosa previamente delimitada y más o menos digerida (comunicable). Pero nunca a la posibilidad que tiene una imagen (el cine) de actualizar una mirada para ver las cosas desde otro lugar.

JMB dijo...

Buena lista. Saludos.

Paúlcamarin dijo...

Quise decir que el Club de la Pelea es la pelicula mas sobrevalorada de los 90 y ademas Brad Pitt se redimio en Bastardos sin Gloria,adonde actua muy bien (gracias Tarantino)

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