"Entre lo que se alucina, lo que se quiere ver, lo que se ve realmente y lo que no se ve, el juego es infinito: es ahí donde tocamos la parte más íntima del cine". Serge Daney.

23 de enero de 2009

El sustituto: lo que se muestra es lo que es

Cero ambigüedad en la mirada de un Clint Eastwood donde los buenos y los malos están definidos hasta el hartazgo, donde la corrupción estereotipada es discriminable, observable, depurable y todos los ables posibles, donde basta con liberar a las mujeres acusadas de locas por la policía y eliminar a los perversos asesinos de niños para que la manzana podrida dentro del sistema sea extirpada por el costado inmaculado del sistema mismo (juicios, limpieza policial, pena capital) y el orden, recuperable, vuelva a ser lo que debe ser. La poca flexibilidad y la ausencia de riesgo en la ideación de tanto personaje estructurado cuyas conductas parecieran responder a una voluntad de poder que gobierna más allá de la película (aunque sin connotaciones trágicas) no provocarían la sensación de una emoción encorsetada si esta estructura no tuviera como única intención la de constituirse en un vehículo de lo que podría definirse como cine periodísitco: hechos reales, temas importantes y discurso unidireccional. Lo real, lo importante y lo unidireccional (cualidades tan propias de la televisión) buscan quizás materializarse, en este Changeling de Eastwood, en comentarios del tipo “mi dios, a lo que llega la corrupción” o “dios mío, esto sucedió en la realidad” mientras el espectador se levanta de su butaca en el cine.

Eso que llaman clasicismo y transparencia se ha traducido muchas veces, en las manos sabias de Eastwood, en una cámara austera que tomaba la justa distancia pero que a la vez observaba con ojos de serpiente aquello que por naturaleza propia hacía emerger lo monstruoso en la imagen (el juego de miradas durante el desenlace majestuoso de Río místico, por ejemplo) y que una suerte de filoso cinismo vestido de frac invertía y pervertía lo clásico en otra cosa. Acá no hay otras cosas: lo que se dice y lo que se muestra es lo que es. Quizás esa determinación por ajustarse tanto a una corrección técnica y a una elegancia tautológica en el bello arte de su narración impide a la película, en este caso, despegar y tomar vuelo en aquellos momentos cuando los personajes, las acciones y ese contenido altisonante y moral lo piden a gritos. Esta cámara equilibrada de Eastwood, sin embargo, precisa aunque un poco sorda, no tiene otro remedio que registrar el cuerpo de un condenado a la horca desde la mayor cantidad de ángulos posibles.

7 comentarios:

Marcos Ortega dijo...

Y la interpretación de Anglina Jolie? no he visto la película aún, pero no sé si merece la nominación o no. He oído cosas muy flojas de la película, quizás se esperaba más de este director por anteriores películas...

babel dijo...

No le quiero quitar méritos a la película, que es verdad que está bien dirigida y tiene una magnífica fotografía y entretiene (que para eso tambiés está el cine). Pero opino que se sobrevalora bastante el trabajo de este señor. Además del exceso en antagonismos (los buenos son buenísimos y los malos, pues eso, malísimos), hay que tener en cuenta que Eastwood cuenta con un grandísimo presupuesto, actores de primera fila y una campaña de marketing interesante, amén de la innegable profesionalidad del director. A mí me gustó, aunque me pareció larga, y si tio Clint no fuese norteamericano y no contase con los medios que cuenta, probablemente hubiese pasado sin pena ni gloria la cinta... o no, nunca se sabe.

Saludos!

Oscar Cuervo dijo...

Babel:
pero a qué se llama "bien dirigida" si todo parece tan forzado e impostado en la pantalla?
¿Se puede separar una dirección "bien hecha" de una película burda, enfática y sensacionalista. Si estuviera "bien dirigida" el resultado tendría que ser bueno. Pero ¿hay directores buenos de películas malas?

Hernán:
más allá de lo majestuoso que te haya parecido el final de Río Místico, aquella película ya anticipaba algunos de los vicios que acá se agravan: tema ctruculento, otra vez niños secuestrados y abusados, varios anzuelos para el espectador que luego se revelan falsos, otra vez esa moraleja de "¡qué barbaridad, lo mal que anda el mundo!". Y una muy confusa línea narrativa: ¿qué es lo importante? ¿el abuso de niños? ¿la corrupción política? ¿la locura del pibe que mató a la chica? Todas las cosas y ninguna de ella, porque Eastwood no sabe qué quiere provocar con todo ese embrollo. Lejos quedaron las líneas concisas y elegantes de Unforgiven.

Ramón Monedero dijo...

No he visto la película perp me agrada comprobar como alguién se atreve a sugerir que tal vez Eastwood, no sea el genio indiscuible que se suele defender en casi todos los foros de cine.
Un saludo.

Hernán dijo...

Marcos: Angelina Jolie está bien, pero está bien de la forma en que están bien la fotografía, la música, el arte, y así... No creo que sirva de mucho resaltar una cualidad técnica de forma independiente en una película si el conjunto de la película no funciona o funciona a medias.

Babel: en parte coincido con lo que dice Cuervo. Me resulta díficil pensar en la buena dirección de una película mala. Y estoy de acuerdo con lo que decís luego, ciertas películas (como ocurre con muchas otras cosas) ven la luz con un prestigio que pareciera ya venir de fábrica. Lo bueno es darse cuenta de eso y poder disfrutar, valorar y criticar una película sin ser arrastrado de las orejas.

Cuervo: puede ser, hay ciertos vicios y subrayados a lo largo de Río Místico que poco tienen que ver con la sutileza de otros trabajos de Eastwood. Sin embargo, celebro ese desenlace que logra ubicar a la película en un terreno de ambigûedad que, por ejemplo, El Sustituto ignora por completo. Y en cuanto a la línea narrativa general de la película, no me parece confusa. Al contrario, creo que todas sus tramas encuentran un equilibrio y un sentido compartido hacia el final, durante la escena reveladora del desfile, relegando a sus personajes por debajo de un tipo de corrupción y poder que poco tienen que ver, únicamente, con los anzuelos precisos diseminados durante toda la película (que mucho tienen que ver con claves genéricas).

Ramón: no sé si Clint Eastwood es o no es un genio, pero estoy seguro de que es un gran director de cine. Pero hasta los más grandes pueden tropezar y hacer películas mediocres, ¿no?

Dani dijo...

A mi me pareció una gran película y Angelina Jolie pocas veces la vi tan acertada en su interpretación. Y me resulta curioso ese final donde te emocionas al ver una familia que sólo aparece en la parte final pero que rápidamente te identificas con ella.

Me conformaría con que la mayoría de las peliculas tuvieran esta calidad. Asistiría mas al cine.

rvs dijo...

La película es un moco, y no es que deteste al duro de Clint, la Jolie la sacaron de un museo de cera y le pintaron los labios.
Lo mejor fue la parte del asesino de niños, lo de la granja. Si lo hubiera agarrado Tobe Hooper en la época de Texas Chainsaw massacre hubiéramos tenido un peliculón.
RVS

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