Dice Víctor Erice:"Algunas de las transformaciones que más me afectan son las derivadas del absolutismo del Audiovisual. Desde sus orígenes, la imagen en el cine estuvo asociada al principio de realidad. Ahora, sin embargo, con su capacidad para poner cada día en circulación miles de imágenes por segundo, el Audiovisual ha transformado a lo real en una categoría tecnocultural cuyo peso se mide sobre todo en la pantalla del televisor, allí donde la imagen funciona como prueba. Pero, ¡ay!, demasiadas imágenes pueden aniquilar la imagen misma. Inflación o hipertrofia son efectos -trastornos, desajustes, si se prefiere- que produce en la imagen, cada dos por tres, esa industria pesada de nuestro tiempo que se ha dado en llamar Comunicación. La alucinación que provocan en las grandes masas de población es grave: confundir el ver y el saber. ¿Podemos hoy dar crédito a lo que nuestros ojos en las pantallas ven? Por otro lado, la industrialización de la imagen a escala planetaria otorga a los países más desarrollados el monopolio de las representaciones cotidianas de la realidad, agrandando las diferencias entre ricos y pobres. Con un efecto añadido: que la irrupción simultánea del dinero en la imagen y de la imagen en la persuasión colectiva contribuye a reabsorber el espacio cívico en el espacio económico. No es extraño, en definitiva, que, en lo tocante a las nuevas formas de relación con las imágenes, se hable de consumir, eco inequívoco de esa cosificación del ciudadano que el Mercado genera. La lucha por la supervivencia de la imaginación pasa, entre otras cosas, por la lucha contra el absolutismo del Audiovisual. Y en ese combate -desigual, sin duda- nos queda el consuelo de pensar que las imágenes verdaderas -es decir, justas, necesarias- no se consumen: ni ayer, ni hoy, ni mañana." (Cahiers du Cinéma España, Nº 1, mayo 2007. El subrayado es propio).
La imagen que encabeza este post pertenece a El espíritu de la colmena (el primer largometraje de Víctor Erice, de 1973) y representa bien el concepto de imagen verdadera, justa y necesaria del que habla el cineasta español: los ojos asombrados de Ana durante la proyección de Frankenstein, de James Whale (1931), y la posterior búsqueda, con esos mismos ojos, fascinados, del monstruo de la pantalla en la realidad de su pueblo. Realidad, ficción, vida y muerte se entrecruzan en las fantasías de Ana, pero jamás se confunden: allí está el cine de Erice (justo y necesario) para marcar las diferencias.
El monstruo existe, Ana lo encuentra y sus ojos conocen la revelación. ¿O acaso en la realidad no existen los monstruos?

7 comentarios:
Desde mi punto de vista periodístico puedo coroborar estas palabras. Hoy en día, en nuestra sociedad se produce un fenómeno de sobreinformación que hace que al final, del ttal acceso que tenemos a toda la información se nos sature la mente y no recibamos nada claro.
Es verdad, Marcos, creo que se trata de esa confusión del ver y el saber de la que habla Erice. Y ese mercado que construye un consumidor de imágenes, a su vez, construye adrede una imagen fragmentada en exceso (algo muy notable en los blocbusters de los últimos años), precisamente para que esa imagen, de tan acelerada y efímera, sea olvidada a los pocos días y se requiera de otras (nuevas aunque iguales) imágenes para seguir consumiendo.
El cine no escapa a la postmodernidad y el capitalismo. más, rápido y ahora... ¿que cosa? No importa, lo importante es consumirlo... y cuesta cada vez mas caro!!... generalmente el otro tipo de cine no cuesta tanto dinero... por suerte!
Bueno, El crepúsculo, leyendo el post de abajo, no es otra cosa que eso: poca calidad (en cuanto a hsitoria se refiere) al mayor precio que increiblemente recauda a raudales... y como esa hay cientos.
Esta película no la conocía, voy a tratar de conseguirla o bajarla.
Besotesssss
Gran blog, Hernán!
Esta pelicula es increible, y Erice es lo mejor que dio el cine español en décadas.
Lamentablemente, creo que la posibilidad que ha brindado la tecnología de bajar/copiar/editar películas ha acercado al cine al terreno del consumo desproporcionado y disperso, donde una obra maestra se confunde con archivos de word y video-clips subidos a youtube. ¡Qué bueno rescatar a Víctor Erice! Quien no haya visto "El sur", le propongo animarse a esa belleza...
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