"Entre lo que se alucina, lo que se quiere ver, lo que se ve realmente y lo que no se ve, el juego es infinito: es ahí donde tocamos la parte más íntima del cine". Serge Daney.

17 de noviembre de 2007

Noche y niebla, la memoria como resto

Por Hernán Silvosa
Cuando Alain Resnais presentó Noche y niebla en el Festival de Cannes de 1956, el manto de seda que cubría los rostros endebles de la nueva humanidad, sostenido por el boom capitalista del consumo y la llamada cultura de masas recién nacida, cayó por tierra definitivamente. Porque la película de Resnais no era simplemente un informe sobre los campos de concentración, sobre el registro detallado y meramente documental de su puesta en evidencia, era más bien una profunda reflexión acerca de imposibilidad de la representación
; una reflexión sobre la memoria como exigencia necesaria de resistencia ante los resultados de una praxis nacida de las entrañas de un discurso enfermo y totalizador.
Lenguaje psicótico. El film resignificaba el concepto de memoria, proceso que actualiza en las imágenes la capacidad de ver lo que habitualmente escapa a la mirada: la lógica del campo de concentración, una mecánica siniestra de pensamiento que funciona de manera exacta para obtener el máximo de productividad posible. Como bien señala Jean-Luc Nancy en su artículo La representación prohibida acerca de esta "lógica", la palabra es puesta en funcionamiento como una maquinaria de perfecta representación, de presencia absoluta cuyo valor de verdad no permite escapatoria de sentido, no permite resto. Un discurso cuya presencia es la verdad misma y cuyos sujetos (en tanto cuerpos) son la verificación y la prueba de este discurso. El cuerpo ario se prueba, de esta manera, como el mejor representante de la representación del nazismo. Una maquinaria de rendimiento perfecto, una práctica de exterminio que responde a la asimilación sin alteridad de un discurso psicótico, que no deja lugar a la ambigüedad ni a la multiplicidad de sentidos. El lenguaje, en este caso, se materializa en el cuerpo (el cuerpo ario) y el otro cuerpo (el judío, el gitano, el latino, etc.) se constituye como un elemento incapaz de toda representatividad (el anonimato de las montañas de cadáveres que muestra la película son un ejemplo de estas ideas).
Noche y niebla no representa documentos con la intención de encontrar respuestas a los hechos sucedidos; da cuenta, a través de sus imágenes (sus no-imágenes, como decía Daney), de una práctica y una lógica de exterminio como resultados de un discurso no-polisémico, no-ambiguo, no-múltiple. El film interpela el concepto de memoria como un resto de exigencia permanente (un resto traducido en imágenes mediante el contraste producido entre los registros en color de los campos y las secuencias en blanco y negro del archivo). Una exigencia de respuesta a la que el lenguaje (no psicótico) es sencillamente incapaz de responder. Ante tal incapacidad, el cine y sus imágenes...

Aquí, una secuencia de esta película verdaderamente imprescindible:


4 comentarios:

BUDOKAN dijo...

Uno de los mejores documentales de la historia del cine. La verdad que Resnais sorprende no sólo con sus imágenes sino también con su forma estructural. Saludos!

Anónimo dijo...

La película, a pesar de sus virtudes cinematográficas, no logra exponer el propósito principal de los campos de concentración y exterminio, de hecho la división entre ambas categorías no existe. El Holocausto se basó en el anti-Semitismo y su principal fin fue la aniquilación total de los judíos. Sin embargo, la palabra Judio, sólo aparece una vez en la película y dentro de un contexto de universalismo donde el sufrimiento de otros grupos es equiparado con el trágico destino de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

bajo la lluvia ajena dijo...

Lo valioso de esta película es justamente dejar de lado el concepto de "uniqness", único, para el Holocausto habida cuenta de que el genocidio es universal y contemporáneo, no fue el primero ni el último, lamentablemente. Debemos mirar a nuestro alrededor y saber que sigue ocurriendo. Además el Holocausto fue el epílogo europeo a sus guerras de nacionalismo, imperialismo e industrialización. Recomiendo libro "La violencia nazi" de Enzo Traverso.

Anónimo dijo...

Anónimo 1: el documental no busca explicar las diferencias entre los campos de concentración y de exterminio...la idea principal es que no se puede representar el horror...la representación de lo irrepresentable...recuerda que fue la primera película después de la Segunda Guerra Mundial en acercarse al tema de la representación del horror del holocausto

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